La noche sabe a jazz,
oscura como el alma sombría de quien sueña despierto
La noche sabe a whisky,
a barras empapadas de sudores y alcohol.
Un hombre a solas, enfrentado a su destino
Un personaje solitario a las tres de la madrugada
vagando por las calles un lunes cualquiera.
Un personaje buscándose a si mismo:
-<<aún no se si me encontraré...>>-.
La soledad me deja escapar airoso de la mediocridad:
-<<solo recuerdo las noches con sabora whisky y jazz>>-.
La soledad me reconforta:
La noche siempre sabrá a jazz, a sudor y alcohol,
a sudor y alcohol...
...as-u-d-o-r....y a-l-c-o-h-o-l......
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Todos los artistas que lo deseen pueden participar en este blog con poesías, microrelatos, dibujos, fotografía...
Manda tus creaciones al email elpicudoblanco@gmail.com
El Picudo Blanco invita a participar de sus tertulias poéticas
QUIEN QUIERA PARTICIPAR QUE LO ESPECIFIQUE EN SU EMAIL, ej. "QUIERO PARTICIPAR EN SU BLOGTERTULIA DEL PICUDO BLANCO".
La asociación literario cultural El Picudo Blanco quiere invitar a todos los ciudadanos a participar de sus tertulias y de su revista. Actualmente, los sábados a partir de las 11.30 y en la cafetería Praga, en la calle Alfonso XII, se reúnen para intercambiar impresiones y leer poesía, entre otros.
Diario Información de Elche 10-11-07
Tertulia del grupo El Picudo Blanco
Desde hace unos años, el grupo aficionado a la literatura El Picudo Blanco se reúne todos los sábados por la mañana a las 11,30 en la cafetería Praga para mantener viva su pasión por la cultura. Los integrantes quieren invitar a todos los interesados a participar e intercambiar impresiones sobre la literatura en general. Otra actividad que realizan de manera periódica es acudir a recitales de poesía leyendo sus obras en centros donde se les solicita.
Periódico La Verdad de Elche 11-11-07
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Para Irene
Pensaba estudiar “Realismo”:
tema 58 del temario para opositores.
Por eso rescaté de mi armario
el sistema idiomático de la Facultad.
Fue entonces cuando descubrí
tus palabras escondidas
entre burgueses trajeados
y sombreros de tinta del s. XIX.
Formaban parte de esos
diálogos fugitivos
que a veces manteníamos
para huir de la aburrida nieve
con la que el profesor nos mojaba.
“¡Me muero por un cigarritooo!”,
decía una de tus oraciones,
en las que el sujeto gramatical
jugaba con nosotros al escondite.
También algún que otro verso
huía de aquella nevada
tan habladora como vacía:
escapaban de un ojo
que pintaste en el aire,
porque querían apreciar
como nacía el sol en los espejos.
Un sol tan rubio
como los rizos de tu melena,
por los que a veces, yo resbalaba.
Recuerdo que por entonces
soplaba en Cádiz
un rumor moderado,
siempre de levante
y una rabia apagada
fluía por nuestros cerebros
intentando desembocar en el mar.
“Me gustaría ser un ánfora”,
me decías, mientras tu aliento
la dibujaba sobre mi piel.
Ahora también nuestros diálogos
forman parte de la historia.
Una historia que viajaba
en autobús hasta tus ojos,
para poder bailar con ellos
como yo siempre pretendía:
ansiaba abrazar tus pupilas.
Nos recuerdo fumando silencio
y bebiendo literatura en el parque.
Ahora sé, que jamás ningún
profesor pudo enseñarme
cómo nadar en tu sonrisa.
Jamás ningún profesor supo,
con un gesto,
enseñarme a congelar
la soledad con mis manos,
y por supuesto, ninguno,
sólo tú, pudo haberme
enseñado lo bastante
como para poder
escribir este poema.
(18/10/2007).
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